Landaluze 27 avanza hacia un espacio flexible, con gestión compartida y compromiso vecinal
El proceso participativo para definir el futuro de Landaluze 27 dio un nuevo paso el pasado 27 de mayo con una sesión centrada en dos cuestiones clave: aterrizar las ideas recogidas hasta ahora en la organización física del local y empezar a definir las bases de su futura gestión y gobernanza.
La primera parte de la sesión estuvo centrada en el espacio físico. Antes del trabajo en grupos, se explicó que el criterio principal para la adecuación del local será la viabilidad del proyecto. El objetivo municipal es avanzar hacia un mínimo viable que permita acondicionar el espacio y ponerlo en uso cuanto antes, evitando grandes obras iniciales que pudieran retrasar su apertura.
En esa línea, se informó de que no se contempla una segregación interior del local, sino mantener un equipamiento diáfano, flexible y polivalente. Entre las actuaciones previstas o contempladas se encuentran la adecuación de baños; la incorporación de un office con encimera, fregadero, nevera y microondas; la insonorización del conjunto del local; el acondicionamiento del suelo; la instalación de un sistema de acceso mediante medios electrónicos; la posible apertura de una cristalera hacia la calle; y la dotación de mobiliario básico como armarios, sillas, mesas o pantalla.
A partir de esta información, las personas participantes trabajaron en grupos sobre un plano del local. Cada grupo imaginó una posible distribución del equipamiento situando actividades, zonas de uso, mobiliario y elementos necesarios para el funcionamiento cotidiano del espacio. Las propuestas tuvieron matices diferentes, pero en ambas propuestas aparecieron criterios comunes: evitar una compartimentación excesiva, contar con separaciones ligeras y móviles, disponer de almacenamiento seguro con llave, reservar una zona amplia para actividades comunitarias, incorporar un office como punto de apoyo y mejorar, si es técnicamente posible, la entrada de luz natural y la relación visual con el exterior mediante cristaleras o ventanales.
La segunda parte de la sesión abordó el modelo de gobernanza. El punto de partida fue claro: Landaluze 27 será un equipamiento público con gestión mixta. Esto significa que el Ayuntamiento mantiene responsabilidades indelegables, como seguros, mantenimiento, autorizaciones, cumplimiento normativo y garantías generales del equipamiento público; y que el vecindario puede asumir un papel activo en la propuesta de actividades, la programación, el cuidado del espacio, la dinamización y el seguimiento.
Durante la dinámica se trabajaron también las tareas que deberán asumirse de forma compartida entre Ayuntamiento y vecindario. Entre ellas aparecen la programación, el calendario y sistema de reservas, el cuidado del espacio, las normas de convivencia y el seguimiento de mejoras. La autonomía de uso deberá ir acompañada de normas, trazabilidad y responsabilidad: saber quién usa el espacio, cuándo lo usa, para qué actividad y en qué condiciones queda después.
La última dinámica abordó la implicación del vecindario de cara a la siguiente etapa del proceso. Para ello, se utilizó una línea en el suelo que representaba distintos niveles de compromiso: desde quienes quieren empezar a colaborar ya con el Ayuntamiento y activar actividades durante el periodo previo a la apertura, hasta quienes prefieren participar más adelante o simplemente ser personas usuarias del espacio cuando esté abierto.

La respuesta mostró una disposición significativa a seguir implicándose. Un primer grupo de personas expresó interés en colaborar desde ahora y explorar actividades durante el periodo previo a la apertura. Otro grupo manifestó disponibilidad para colaborar puntualmente en eventos o tareas concretas. Un número menor se situó en opciones de implicación futura o de participación como usuarias del espacio una vez abierto.
Este resultado es especialmente relevante porque permite afrontar el llamado “momento valle” —el periodo entre el cierre del proceso participativo, la redacción del proyecto, la obra y la apertura efectiva del equipamiento— no solo como un tiempo de espera, sino como una oportunidad para mantener viva la comunidad, preparar la apertura y empezar a construir hábitos de colaboración entre vecindario y Ayuntamiento.
El proceso continúa. La próxima sesión se celebrará el 3 de junio, a las 18:00, en el propio equipamiento. En ella se trabajará sobre actividades para dinamizar el barrio, acciones previas a la apertura del espacio y una primera conversación sobre la identidad de Landaluze 27.
También se recuerda que sigue activo el canal de difusión de WhatsApp del proceso, donde se compartirá información sobre próximos pasos y convocatorias: https://labur.eus/Landaluze27WA.
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