¿Qué queremos conseguir?
El proceso Landaluze 27 tiene cuatro metas claras (y medibles):
Reactivar la vida comunitaria del barrio, creando vínculos, espacios de encuentro y una participación que no se quede solo en una reunión puntual.
Definir los usos y el funcionamiento del local municipal: para qué servirá, a quién dará respuesta y cómo se organizará el día a día.
Contar con un programa de necesidades que sirva de base para el anteproyecto de obra (qué espacios hacen falta, con qué requisitos, prioridades y criterios).
Acordar un modelo de gestión viable (público, comunitario o mixto), ajustado a la normativa y a las capacidades reales, para que el espacio pueda sostenerse sin generar conflictos ni falsas expectativas.
Además, el proceso busca recoger necesidades y propuestas del vecindario, contrastarlas con la realidad técnica y económica, y dejar un documento de conclusiones útil para la toma de decisiones municipales.
Sobre el local
Superficie: 300 m² en planta única.
Ubicación: Calle Landaluze 27, barrio de Landaluze.
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Sin salida de humos.
Límites del proceso
Para que el resultado sea serio, viable y útil para todo el barrio, el proceso tiene límites claros:
El local es municipal y su uso debe ajustarse a la normativa de cesión y a la supervisión del Ayuntamiento.
No todo lo que se proponga se podrá hacer: las decisiones deberán ser viables técnica, económica y legalmente, y compatibles con el espacio.
El local debe permitir usos diversos y rotativos: no se aceptarán actividades que ocupen el espacio de forma temática o permanente, impidiendo que otras iniciativas convivan, esto exluye la posibilidad de poner en marcha un establecimiento de hostelería.
Se priorizarán usos que cuiden la convivencia del barrio (evitando actividades con alto impacto de ruidos, conflictos o exclusión).
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El proceso construye propuestas colectivas, pero la validación final y los trámites corresponden al Ayuntamiento.
